Mientras conciliaba el sueño, escuchaba un playlist de música alinea chakras. Noté que las vibras musicales resonaban en algunos puntos en mi cuerpo que hacían me moviera de lado a lado sin encontrar una mejor posición. Después de 4 tracks me encontraba más y más cómodo, hasta quedar dormido con esa música tan natural. Soñé y, como siempre, trato de recordar mis quimeras.
Cuando desperté, sentí que había descansado de sobremanera y decidí levantarme para hacer algo de actividad física y de paso cortarme el pelo para pulir la apariencia.
Era una mañana normal, cuando la costumbre matutina de tomar el celular, me sorprendió de golpe. Vi un ave en el ventanal, reí y salí a caminar. Cuando regresé, me vi envuelto en felicidad y llanto de nostalgia. Al hacer memoria, recordé que esa especie extinta siempre me ha cobrado momentos en todos los días de mi vida, por lo menos desde hace cuatro años en que la vi migrar y no regresar. Y hoy aparece así, en mi ventanal. Me aterra chiflarle que la extraño y piarle lo antes mencionado. Solo sé y deseo que sepa que la quiero enormemente.

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