Es así como comienza una vieja canción de la enorme canasta musical regional que tiene mi México. Con obviedad, el tiempo pasa y me había olvidado de este espacio, en donde provocado por mis emociones, siempre descargo mi sentir.
Hoy mi sentir es lo impactado que estoy por ver como el tiempo viene y viene y no hay manera de que nos dé la oportunidad de bajarle un poco al ritmo y nos ayude a no envejecer tan rápido.
Mi reflexión actual comenzó cuando en las compras para "festejar" el fin del año 2013, me miré en uno de los espejos del súper que cubren las columnas que se encuentran cerca del área de panadería. Es la primera vez en mi vida que me vi tan grande y me entró la nostalgia de lo joven que siempre me había visto.
Hoy por hoy, soy un emprendedor en potencia, soy tío y amigo. No tengo una "polola" como dirían en Chile y mis "amiguitas" quieren algo más, o a alguien más, o se casan. Ni modo, hay dejar ir y seguir, aunque me toque ir sólo a las bodas y eventos de parejas.
Cambiaré un poco de tema; "¡qué rápido se nos fue el año!" fue una frase que escuché varias veces el día de ayer y que ocupaba segundos de la conversación dándonos material para alargar la plática en la cena que por momentos parecía que se iba con los recuerdos coleccionados. No voy a olvidar los rostros de mis amigos cuando se perdían en en su memoria que me sembraron la duda de si era un buen o mal recuerdo.
Año de cambios y nacimiento de proyectos. Me he llevado muchas desilusiones, aún ninguna que me derrote. Solo espero seguir aprendiendo mucho en el 2014.
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