En estos nueves meses pase por aquí una que otra ocasión para ver si alguien me había visitado y dejar mas palabras. Comenzaba a escribir cuando la idea se cortaba, no sentía lo que escribía y lo dejaba. De repente en noches de insomnio leí a otros compañeros, creí que por medio de ellos renacería la pasión por contar. No fue así, al contrario me sentía más seco, falto de palabra, ausente de ideas. Sin embargo, pareciera como si se hubiera gestado en mi cerebro un sueño.
Hoy, como a las 4 am, mientras me encontraba en mi REM, las imágenes comenzaron y recuerdo: el sonido de proyector pasando la cinta de 8 mm, colores sepia, sonrisas, cuartos, jeans, y se que hubo una conversación pero no apareció el texto en esta presentación muda. El personaje, solo ELLA, yo le admiraba.
Sabía que no era cierto lo que estaba pasando pero que contento estaba. Sentí esa felicidad de ser correspondido, lo grande de compartir y lo grandioso del intercambio de palabras. Llegue a percibir sus abrazos calurosos llenos de afecto. Hasta que desperté y fue el fin de una película que sabía fantástica y como cualquier espectador, se levantó de su butaca y se marchó.
Como todos los días comencé mi rutina, hasta llegar a la aventura de remodelar mi espacio de estudio. Invadido de libros, revistas, discos de acetato y una gran variedad de olores, comencé la tarea de ir seleccionando que se va y que se queda. Entre esas cosas me topé con el folder de mi diploma de bachillerato y ahí estaba, ese documento que demuestra que cursé la preparatoria -que flaco estaba en esa fotografía- y también estaba una tira de materias no mía, sino de ELLA.
Y como me ocurrió hace tiempo, que también expresé en este "virtual place", me vuelvo a preguntar ¿Señales? Ahora solo lo veo como una jugarreta de mi cerebro, un coincidencia y no más. Lo que hace el tiempo, cicatrizar con costumbre e indiferencia.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario